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A continuación una lista de CD´s y Libros que nuestra empresa coloca a su disposición, los cuales pueden ser adquiridos en www.prontoticket.com ó a través de los teléfonos: DISCOS
(pinche sobre la imagen para ampliar)
LIBROS
ADN DE DIOS, TERCER POEMARIO DE ELÍAS YÁNEZ MARÍN Resulta difícil escribir de alguien que escribe, pues, entre otras cosas, se corre el riesgo de no poder transmitir correctamente la esencia de esa persona, así que vamos a tratar solamente de dar un pequeño resumen de quién es y qué es Elías Yánez Marín, aunque me parece importante decir, que por lo que es, me atreví-modestamente- a internarme en su mente para poder así reproducirlo en estas líneas, lo cual además me resultó agradable y provechoso. CORAZONES ASESINADOS
ELÍAS YÁNEZ MARÍN “Oración a la Mujer de Galleta” Te dispones a leer un poemario cuya historia arranca bebiendo una botella de Jack Daniel’s desde el mirador más alto de la ciudad de Caracas, bajo el beso de la noche y el fondo musical de “PIL”, Jhon Lydon y su tema “Flower of Romance”, tu chica te acompaña - por supuesto - y termina en el piso de tu habitación, la noche en que le haces el amor a tu chica y no acabas hasta que sale el sol. Que lo Disfrutes Su autor: Elías Yánez Marín, protagonista de algunos de los momentos claves de la poesía venezolana reciente autor de “Anomalia” (Editorial Rajatabla 2000) titulo que alcanzo su 3era. Edición. “Oración a la Mujer de Galleta” su segundo poemario nos presenta una colección de poemas que exploran, seducción, amor inmortal y sexualidad sin restricciones. Yánez Marín sigue apostando al caos y la oscuridad, a la poesía inmortal y maldita. El libro incluye los preámbulos del dramaturgo José Tomás Angola y la del Director, actor y escritor Javier Vidal. A los ojos del autor, “Oración a la Mujer de Galleta” es la ceremonia homenaje al simbolismo e imaginismo al espíritu y energía de Pound y Baudelaire. Yánez Marín adopta la pose mística de William Blake, absorbe el clima callejero y explosivo de Bukowski y Ginsberg alza como referencia sagrada a Leopardi y emula una pasión sentimental que nos recuerda a Rubén Darío. Pequeña Oda ante ORACIÓN A LA MUJER DE GALLETA de Elías Yánez Marín Sardio y el Techo de la ballena fueron sus abuelos. Tráfico y Guaire los padres que obligatoriamente, por ley natural, desconoce. Anomalía una poética de la metáfora metropolitana de un país que explotaba entre los golpes que el fin de milenio nos anunciaban los nuevos golpes de un siglo que nuestra aldea huye hacia la alborada de guerras federales, inciviles y militarista. Elías Yánez huye de sí mismo para encontrarse en su otro que es una mujer. Su espacio urbano tiene palabras bucólicas que Rimbaud jamás pronunciaría sin sonrojarse. Elías narra, Elías describe la palabra que inventa palabras en el aire. Poesía aérea. Que salta en garrocha con Artaud y el divino marqués. Movimientos. Danza. Las palabras no son palabras, son imágenes. Figuras que danzan en movimiento perpetuo. En instantáneas niponas. Danzas del vientre sobre las palabras que ya no son palabras. Que no dicen. Ella es Gea. Madre tierra protectora. No son semas. No son cementerios donde reposan los restos de las palabras que nada dicen. ¿Una mujer? ¿La mujer? ¿El amor es una mujer? ¡Respóndeme Elías!. ¿Tiene sexo el amor? ¿Cuál es el sexo de Amor? ¿Cuál es el sexo de Eros? ¿Tiene sexo la pasión? La poesía de Elías tiene sexo Diktat de Versalles que nunca respeta el Amor. El amor no se rige. No se decreta, ni de dictamina. El amor nunca es libre. Eso es un invento de alucinógenos. El amor no libera en su libertad. En su ejercicio reprime con la pasión. Alejada de toda racionalidad. El Amor. ¿el placer? Ahora huyes de la soledad. Ahora que la tienes lejos. Que la ves desde lejos en la otra frontera. Un Universo de dos se desmorona. La perfección sólo está en la poesía de las palabras que dejan de ser palabras. Adán y Eva en el nuevo Paraíso que huye de la serpiente, del árbol de la sabiduría del "movimiento, signo molesto de la realidad" y otra vez tú, Ramos Sucre, asomando tu onanismo a flor de piel. Epidermis: "trallazo de mi soledad". El tiempo, ahora, espera. In-alcanzable. Desde este otro litoral todo lo que oteamos es "ilusión". Anhelo de volverla a encontrar, de penetrar otra vez o por primera vez que siempre será envés. Las palabras también son amnésicas. El amor recurre a las ausencias de esa Otredad que fluye en el inconsciente de la colectiviad poética de Catulo, Li Bai, Juana Inés de la Cruz, Edgar Allan Poe, Antonio Machado, Luis Cernuda y el "aprendiz de cónyuge" de Cadenas. Turbadora poética: "Yo aún espero por ti / parado sobre esta fosa". Ella es lejanía. Orillados por el río. Como nuestra Venezuela orillada, esquivada entre hermanos. La Otredad amenaza día a día y sólo nos damos cuenta cuando hacemos silencio entre verso y verso. Los versos no son pausa y las pausas no son silencios. El silencio solamente lo escuchan los poetas y los muertos. "El beso profundo de la noche evoca mi soledad". Frente a la ausencia, la Otredad amenaza. Ella está en la otra orla del espejo, del río, de la mar que es el morir. La mar que es una mujer. Femenino, singular. "¡Dios otorga a cada hombre su anhelada mujer!" Cierra el Deseo estas oraciones. Más eróticas que sus primigenias Anomalías. Más vívidas. Maduras de tanto golpe y contragolpe. Penetrables como un Soto cinético. Vampiros, vampiresas, fetiches y fetichistas. Sade se enreda con las pantaletas de seda y Restif de la Breton canta los nuevos poemas de Elías Yánez Marín con el laúd entre sus brazos, entre las piernas de su amante de turnos noc-turnos. Javier Vidal (pinche sobre la imagen para ampliar) Diario 2001 de Caracas. Crítica de José Tomás Angola El Mundo de Caracas. Comentario de Javier Vidal
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